Tú tienes el Control

Locus de control

Tú tienes el control

Pero solo el control de ti mismo. Aunque no te lo creas puedes gestionar tus emociones, pensamientos y comportamientos. El problema surge cuando lo que pretendes “controlar” es lo que sucede y está fuera de ti.

Recibo continuamente preguntas sobre qué hacer si mi pareja no me escucha, si los demás me hacen sentir diferente, si por la situación del COVID mi ansiedad está peor, si me echan del trabajo, etc. Estas preguntas nos condicionan pues vienen a decir: el mundo es cruel conmigo, yo sufro por ello y no sé como cambiar “eso que está fuera”.

Siempre he creído que para encontrar nuestro bienestar lo más importante no es tener buenas respuestas sino hacerse las preguntas adecuadas. Por este motivo, hoy voy a hablar del locus de control.

Locus de Control

El Locus de control (LC) es un término utilizado en psicología para referirse a la percepción que tiene una persona sobre las causas de lo que pasa en su vida. Es la manera en que percibe una persona si el origen de su propio comportamiento (y sufrimiento) es interno o externo a ella.

LOCUS DE CONTROL

Sabías que...

El Locus de Control es un término utilizado en psicología para referirse a la percepción que tiene una persona sobre las causas de lo que pasa en su vida.

Por tanto, la persona puede tener 2 tipos de locus de control:

Locus de control interno: aquí la persona cree que los eventos ocurren principalmente como efecto de sus propias acciones. Por tanto, este tipo de persona tiene la percepción de que ella misma controla su vida. Por este motivo, estas personas ante situaciones adversas no preguntan qué hacer respecto a los demás sino qué se preguntan a sí mismos: ¿CÓMO PUEDO GESTIONAR ESTO DE OTRA MANERA? ¿QUÉ HAGO YO PARA QUE ESTO SUCEDA? ¿QUÉ CAMBIO YO PARA QUE NO VUELVA A SUCEDER?, etc.

Locus de control externo: en este caso la persona tiene la percepción de que los eventos ocurren como resultado del azar, el destino, la suerte o el poder y decisiones de otros. Así, creen que los eventos no tienen relación con su propia habilidad, es decir que los eventos no pueden ser controlados por esfuerzo y dedicación propios. Estas personas acaban atribuyendo los méritos y responsabilidades a otras personas y, por tanto, hacen preguntas como: ¿POR QUÉ NO QUIERE CAMBIAR MI PAREJA? ¿POR QUÉ EL JEFE ME TIENE MANÍA? ¿POR QUÉ MI MADRE SIEMPRE ME DESCALIFICA? ¿POR QUÉ SIEMPRE ME TOCA VIVIR ESTAS COSAS?

Este último tipo de persona no reflexiona sobre su “papel en aquello que sucede” y, por tanto, tampoco cree en su capacidad para poder cambiar las cosas. Queda a merced de su “buena o mala suerte”.

El Locus de Control en los niños

Un ejemplo muy claro lo encontramos en los niños, que atribuyen los éxitos o fracasos a su propia conveniencia, diciendo “la profesora me ha puesto un 4” cuando suspenden un examen (locus de control externo) y diciendo “he sacado un 8” cuando el resultado es favorable (locus de control interno). En general, desde pequeños nos enseñan a ser “niños buenos”. Pues la consecuencia de no serlo podía ir acompañada de castigos, desaprobaciones o incluso descalificaciones. Por este motivo, los niños no quieren asumir “la responsabilidad de sus fallos”. Cuando nos hacemos mayores, sin querer, seguimos actuando como ellos, evitando el castigo o la desaprobación de nuestro entorno.

En relación con esto, podéis ver este video dónde Fred Kofman nos explica con detalle la diferencia entre ser Protagonista (locus de control interno) o Víctima (locus de control externo) de aquello que nos sucede en la vida.

Así que dependiendo de la situación podemos percibir que tenemos éxitos o fracasos debido al esfuerzo personal (factores internos) o debido a factores externos como la suerte o la influencia de otras personas. Que pensemos una cosa u otra determinará si nos vemos capaces de controlar nuestra vida.

En definitiva, el locus de control está ínfimamente ligado a la visión que tenemos de nosotros mismos y de nuestra responsabilidad para cambiar, mejorar o influir en aquello que nos sucede. Por tanto, tener un locus de control interno estará estrechamente vinculado a una buena Autoestima.

LOCUS DE CONTROL Y AUTOESTIMA

Sabías que...

Tener un locus de control interno estará estrechamente vinculado a una buena Autoestima.

Beneficios del locus de control interno

Por todo lo comentado, podemos concluir que aprender a tener un locus de control interno nos proporcionará una mejor autoestima y una mayor resiliencia para afrontar los reveses de la vida. Así pues, el locus de control interno nos permitirá:

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