¿Tengo Ansiedad? Síntomas conductuales y de relación

Los síntomas de Ansiedad que más limitan tu vida

Todos los síntomas de ansiedad limitan la vida, pero los síntomas conductuales y de relación con los demás son los que la convierten en una pseudo-vida.

La Ansiedad tiene múltiples manifestaciones, como pudimos ver en los dos artículos anteriores: Síntomas físicos de Ansiedad y Síntomas Psicológicos de Ansiedad. No obstante, no es hasta que éstos se instalan en nuestra vida que empezamos a comprender que ya no podremos hacer lo que “hacíamos antes” pues corremos el riesgo de despertar nuestra sintomatología y en consecuencia sufrir.

Sin darnos cuenta, empezamos a evitar situaciones, personas o cambios. Empezamos a evitar lo novedoso, lo que no conocemos, la diversión o, incluso, la experiencia de conocer a alguien nuevo. Lo hacemos porqué nuestra mente se ve invadida de pensamientos negativos del estilo: ¿y si me viene la Ansiedad y les corto el rollo? ¿y si no me van a entender? ¿y si cojo un avión y me da el agobio ahí arriba? ¿y si me dice que no? ¿y si se enfada conmigo? Y así, podríamos tener una lista eterna de los “y si…” que nos impiden hacer aquello que realmente nos apetece y que no hacemos por miedo a “tener Ansiedad”.

Los síntomas conductuales de la Ansiedad

Los síntomas conductuales son manifestaciones que podemos observar de forma objetiva y que generalmente implican un “movimiento” por parte nuestra, ya sea este movimiento voluntario o involuntario, interno o externo.

Algunos de los síntomas conductuales más recurrentes son:

  • Contracción de los músculos de la cara.
  • Temblores diversos: en manos, brazos, piernas, etc.
  • Bloqueo generalizado. Como una cierta paralización motora que nos impide movernos.
  • Estado de alerta y vigilancia constante. Se puede identificar como un movimiento interno de nuestra mente que vuelta toda su atención en detectar “algún peligro”. Es como si tuviéramos un radar continuamente conectado en busca de la mínima señal de alerta y peligro.

  • Irritabilidad que mostramos con nosotros mismos o con los demás.
  • Moverse de un sitio para otro (caminatas sin rumbo).
  • Cambios y altibajos en el tono de la voz.
  • Tensión mandibular.
  • Morderse las uñas o los padrastros.
  • Jugar con objetos en las manos o necesitar tener algo entre las manos.

SÍNTOMAS CONDUCTUALES

Sabías que...

Son los síntomas conductuales los que más limitan nuestra vida.

Seguramente ésta no es una lista exhaustiva y puede que tú sufras de otros síntomas, aunque parecidos. No obstante, para todos lo que alguna vez hemos sufrido de Ansiedad, la reina de los síntomas conductuales es LA EVITACIÓN. Es curioso porqué precisamente cuando evitamos “no hacemos nada” pero es que “no hacer” también “es hacer algo”.

La Evitación se instaura en el día a día para protegernos. Quiere protegernos del sufrimiento y del miedo. Ella pretende que no arriesguemos mucho y para ello nos cuenta, flojito al oído, que si lo hacemos seguramente venga la Ansiedad y suframos mucho con ello. La Evitación está vinculada a nuestro instinto de supervivencia y por ello es tan fuerte y poderosa. No obstante, cuando empezamos a evitar empezamos también a darle alas a nuestro miedo que cada vez es mayor y retroalimenta nuestra incapacidad para enfrentar aquello que tememos.

LA EVITACIÓN

Sabías que...

LA EVITACIÓN es la reina de los síntomas conductuales.

Cada vez que evitas, que das un paso atrás, que te dices “ya lo intentaré otro día”, en el fondo sientes un pequeño alivio por no tener que enfrentar esa situación. Pero al poco, vuelves a recordar lo “mal que te sientes por no ser normal o hacer cosas normales”. Recuerdas que has vuelto a perder la batalla y con ella, sin querer, tu Autoestima (leer más en Autoestima y Ansiedad).

Por este mismo motivo, cuando uno sufre Ansiedad lo primero que debe evitar es evitar nada. Si tienes miedo lo entiendo, hazlo con miedo, pero ¡hazlo! Si dejas de hacer lo que sea por miedo a tener Ansiedad sin darte cuenta cada vez tu miedo será mayor: hoy es salir de viaje y mañana será salir de casa. Y entonces dejarás de vivir como realmente quieres para vivir como tan solo puedas.

Los síntomas de relación con los demás de la Ansiedad

Cuando uno siente Ansiedad y miedo de forma continuada no puede evitar sentirse extraño, inadecuado, torpe e, incluso, avergonzado. Con toda esta mochila de sentimientos y pensamientos uno teme que los demás le descubran. Que descubran sus debilidades, sus miedos, sus locuras. Como si fueran los únicos que las poseyeran.

TIMIDEZ EXTREMA

Sabías que...

Muchas veces la ansiedad viene precedida de una timidez extrema.

Muchas veces la Ansiedad empieza por una timidez extrema que nos impide relacionarnos adecuadamente con los demás. En estos casos, la persona se aísla sintiéndose cada vez más sola e inadecuada y, por tanto, empeorando así sus síntomas de ansiedad.

Los síntomas de relación con los demás son respuestas asertivas (o sociales) que hacen referencia al contacto interpersonal. Las personas que sufren de esta sintomatología suelen presentar:

  • Dificultad para iniciar una conversación con alguien que se encuentran por la calle.
  • Nerviosismo e incluso paralización a la hora de presentarse a sí mismo en una reunión social.

  • Incapacidad para decir que no o mostrar desacuerdo por miedo a molestar o que lo rechacen.

  • Bloqueo en las relaciones sociales.
  • Estar muy pendiente de lo que los demás puedan opinar de uno mismo.
  • Preferencia para pasar desapercibido cuando están con gente pues sienten miedo al sentir que lo pueden señalar o juzgar.

Teniendo en cuenta todos estos síntomas conductuales y de relación con los demás es evidente que la persona puede sentir que su vida está limitada. No obstante, lo curioso de todo esto es que el ser humano tiene una gran capacidad de adaptación y acaba viviendo estas situaciones como normales. Se acaba acostumbrando a la evitación y a tener una relación mínima con los demás. Aprende que así es la vida y así es el/ella.

Lejos de la realidad, todos estos síntomas, miedos, e inseguridades pueden modificarse y mejorarse a través de nuevas herramientas y aprendizajes. Quizás solos es difícil lograrlo, pero con una buena compañía terapéutica es ¡totalmente factible! Puedes reservar tu cita: aquí.

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