¿Tengo Ansiedad? Síntomas físicos de Ansiedad

¿Tengo Ansiedad? Un diagnóstico que no llega

¿Tengo Ansiedad? Ésta es la primera pregunta que debemos enfrentar después de múltiples visitas a médicos y especialistas. Estas visitas se suceden una detrás de otra debido a la gran variedad de síntomas que presenta este trastorno y a la gran confusión que esto provoca en la persona.

Cuando empezamos a sufrir ansiedad los síntomas se mezclan con otras posibles enfermedades o dolencias: migrañas, problemas de vértigo, colon irritable, aceleración cardíaca (posible infarto), dificultades respiratorias (asma), dolores musculares (contracturas), etc. Este es el primer escollo con el que nos topamos para poder superar la situación: Si no sé lo que me sucede exactamente tampoco sé como poder enfrentarlo. Si además le añadimos el estigma y el miedo a sufrir una “enfermedad mental” casi que preferimos que ¡nos diagnostiquen una diabetes! En general, seguimos temiendo a nuestra mente porqué si nos dicen que es Ansiedad el problema lo tenemos “nosotros” (no, nuestro cuerpo) y eso significa que está en nuestras manos (o en nuestra cabeza) cambiarlo. ¡Menuda presión!

Por tanto, el diagnóstico es imprescindible para poder empezar a ponernos manos a la obra y superar esta situación. El diagnóstico lo tiene que hacer un especialista (psicólogo o psiquiatra) pero si nosotros ya sabemos identificar los síntomas asociados a la ansiedad va a ser más fácil superarla pues iremos directamente al especialista que corresponde y no empezaremos un periplo de pruebas médicas para acabar desgastados en el mismo sitio: el psicólogo.

EL PROBLEMA DE LA ANSIEDAD

Sabías que...

El problema de sufrir Ansiedad es que si no sé que la padezco tampoco se cómo puedo enfrentarla.

Síntomas Físicos de Ansiedad

Los síntomas físicos que puede provocar la Ansiedad son innumerables. He llegado a tener clientes que han perdido parte de su visión y la han podido recuperar una vez superada la situación. No obstante, a continuación, detallo los grupos de síntomas “más comunes”:

Síntomas Respiratorios y Pectorales:

Falta de respiración, respiración acelerada, respiración superficial, presión en el pecho, nudo en la garganta, sensación de ahogo, tartamudeo, bostezos incontrolados, etc.

Bajo estos síntomas la persona siente que es incapaz de respirar bien y la sensación es como la de no poder llenar “de forma satisfactoria” sus pulmones. En la búsqueda de “poder respirar bien” las personas suelen hiperventilar y acelerar su ritmo respiratorio lo que les produce mayor sensación de ahogo y mareo.

Síntomas Intestinales

Pérdida del apetito, náuseas, molestia y dolor intestinal, vómitos, diarreas, estreñimiento, etc.

Estos síntomas suelen desencadenar diagnósticos de colon irritable, intolerancias alimenticias y otras dolencias relacionadas. A más, cuando sufrimos de esta sintomatología la persona empieza a desarrollar un comportamiento de evitación a ciertas situaciones. Por ejemplo, no coger un transporte público por miedo a tener que ir de forma descontrolada al baño. Con lo cual la ansiedad empeora pues empieza a condicionar nuestra vida de forma significativa.

LOS SÍNTOMAS INTESTINALES

Sabías que...

Al sufrirlos condicionan tu vida pues empiezas a evitar ciertas circunstancias públicas por miedo a que éstos te hagan pasar vergüenza.

Síntomas Musculares

Temblores, parpadeo involuntario, tics nerviosos, sobresaltos, dar vueltas de un lado para otro, flaqueo en las piernas, rigidez muscular, etc.

La mayoría de las personas que sufren ansiedad se pasan media vida entre masajistas y relajantes musculares. La tensión acumulada por la forma en la que afrontamos la vida acaba repercutiendo en el cuerpo y muchas veces la única forma que encontramos para liberar dicha tensión es a través de estos recursos.

Reacciones cutáneas

Sudor, picores, escalofríos, sarpullidos, soriasis, sonrojos, etc.

Estas reacciones no solo nos incomodan, sino que además activan nuestras reacciones conductuales y por tanto en vez de poder trabajar con nuestra mente acabamos trabajando con nuestras manos: nos rascamos, nos duchamos, nos tapamos, nos tocamos el cuerpo continuamente, etc. Buscamos así el alivio inmediato de dichas reacciones cuando la causa de éstas está en nuestra mente.

LOS SÍNTOMAS CUTÁNEOS

Sabías que...

Estas reacciones no solo nos incomodan, sino que además activan nuestras reacciones conductuales y por tanto en vez de poder trabajar con nuestra mente acabamos trabajando con nuestras manos.

Reacciones de la presión

Pulso acelerado, palpitaciones, desfallecimientos o desmayos, aumentos de la presión sanguínea, descensos de la presión sanguínea, etc.

Quizás de los síntomas que provocan más miedo. Ante nuestro primer ataque de pánico solemos asustarnos tanto que pensamos que nos está dando un infarto o vamos a perder el conocimiento (cosa que a veces puede suceder). Como no acabamos de entender lo que nos ha sucedido damos cabida a esa posibilidad y nos pasamos todo el día “controlando nuestras pulsaciones”. Sin darnos cuenta, la búsqueda del pulso sigue activando nuestro miedo a la aceleración cardíaca y provocándola al mismo tiempo. 

Así pues, estos son los síntomas físicos más comunes que produce la Ansiedad, pero puede ser que en tu caso los síntomas sean otros o solo parecidos. La mejor manera de saber si tienes o no ansiedad es acudir a terapia y comentarlo con tu psicólogo/a.

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