Mareos por ansiedad: Causas y cómo gestionarlos

Cuando sufrimos un trastorno de ansiedad, o una situación de estrés agudo, podemos sentir diferentes síntomas físicos que llegan a limitar significativamente nuestra vida. De todos esos síntomas, los mareos son quizás el síntoma que más tememos, pues el miedo a no “controlar nuestro cuerpo” se catapulta ante la posibilidad de perder el conocimiento.

En este artículo os vamos a hablar de los mareos por ansiedad, de las causas que los provocan, así como de las diferentes estrategias que se pueden utilizar para ayudar a superarlos. ¡Quédate 5 minutos con nosotras para así empezar a afrontar la ansiedad patológica!

El síntoma que más tememos al sufrir ansiedad...

Son los mareos, pues el miedo a no “controlar nuestro cuerpo” se catapulta ante la posibilidad de perder el conocimiento.

Mareos por Ansiedad

Una de las peores formas de somatizar la ansiedad es a través del mareo o vértigo psicógeno. Los mareos suelen ser un síntoma que activa con mucha el sistema de alarma de nuestro sistema nervioso, lo que provoca que toda nuestra atención se dirija hacia el propio síntoma incrementando, así, la sensación de peligro.

Son muchas las personas que al comenzar con estos mareos acuden al médico pensando que el origen debe estar en su organismo, como si algo “anduviera mal”. Pocas veces se contempla que la causa de dichos mareos es la ansiedad. Y, cuando finalmente se llega a esa conclusión, hemos perdido tanto tiempo intentando solucionar el tema, entre especialistas y farmacología, que nuestra confianza y autoestima se ha deteriorado significativamente. Esto promueve que el cuadro de ansiedad, que ya veníamos arrastrando desde un inicio, se agrave mucho más.

Lugares como supermercados, centros comerciales, espacios muy abiertos, bullicio de gente o situaciones similares pueden desencadenar estos síntomas fácilmente. Cuando vivimos estas situaciones nuestro sistema nervioso autónomo se puede ver alterado pues se incrementa la sensación de “estar en riesgo o de que puedan ver lo que nos sucede”. A su vez, esto incrementa de forma inconsciente el miedo y, con él, cualquier síntoma de ansiedad.

Los mareos que puede sufrir una persona a causa de la ansiedad suelen presentarse de las siguientes formas:

  • Sensación de movimiento que no existe.

  • Aturdimiento

  • Sensación de que la habitación da vueltas.

  • Sensación de que uno se podría desmayar.

  • Sensación de ir en un barco.

Además de otros síntomas relacionados, como la pérdida de audición, pitidos en los oídos, dolores de cabeza, mareos, vómitos e inestabilidad.

Los mareos activan nuestro SISTEMA DE ALARMA

Lo que provoca que toda nuestra atención se dirija hacia el propio síntoma incrementando, así, la sensación de peligro.

Causas de los Mareos por Ansiedad

Existen 3 principales causas por las que al sufrir ansiedad aparecen el síntoma del mareo:

La Hiperventilación:

La hiperventilación es una forma de respiración que llevamos a cabo de forma acelerada y por encima de las necesidades de nuestro organismo.

Así pues, solemos hiperventilar cuando sentimos que “nos falta el aire” o que “nos cuesta respirar”, pero es importante comprender que en ningún momento esta situación puede ser dañina para nosotros. Para llegar a esta conclusión es importante que conozcamos cómo se da el fenómeno de la hiperventilación:

Respirar es algo que hacemos de forma inconsciente, como también puede serlo sentirnos asustados por alguna situación que estemos viviendo. Uno de los motivos por el que nos asustamos con facilidad es al empezar a notar “síntomas en nuestro cuerpo”. Esto puede provocar que aceleremos nuestra respiración y, al acelerar la respiración, es cuando se inicia el proceso de la hiperventilación. Es importante recordar que suele ser inconsciente (no nos damos cuenta de lo que está sucediendo).

Pero ¿Qué pasa en nuestro organismo cuando hiperventilamos?

Pues que se alteran las proporciones adecuadas de oxígeno y dióxido de carbono que existen en la sangre. Y, cuando esto sucede, nuestro cuerpo intentará poner remedio forzándonos a respirar a un ritmo más bajo del que estamos realizando, provocándonos esa sensación de dificultad para respirar. Por tanto, como no somos conscientes de esto, pensamos que nos estamos “ahogando” y, en consecuencia, volvemos a forzar aún más la respiración lo que implica cambios químicos importantes en nuestra sangre. Cuando esto sucede también se dan una serie de sensaciones que aún nos asustan más:

  • Mareos
  • Hormigueo en las extremidades
  • Rampas
  • Sensación de escalofrío o sofoco de calor
  • Tensión muscular o incluso rampas musculares
  • Flojera en las piernas
  • Temblores o espasmos
  • Dificultades de visión
  • Palpitaciones

No obstante, debemos recordar que nada de esto puede dañarnos y es solo nuestro organismo intentando recuperar su equilibrio. Por tanto, lo mejor que podemos hacer es confiar en que nuestro organismo es más sabio que nosotros y dejarle hacer su trabajo de forma natural.

La Hiperventilación

Nos fuerza a respirar a un ritmo más bajo del que estamos realizando, provocándonos esa sensación de dificultad para respirar.

Presíncope vasovagal:

El presíncope vasovagal se produce cuando tenemos una leve atenuación de la conciencia, pero sin llegar a perderla. Esta situación puede provocarnos los mareos que comentamos pues es como si nos desvaneciéramos momentáneamente.

Asimismo, el presíncope vasovagal se produce gracias a la hiperestimulación del nervio vago, lo que conlleva a una reducción de la frecuencia cardíaca y a una dilatación de los vasos sanguíneos del cuerpo. Por otro lado, esta situación provoca que llegue menos cantidad de oxígeno a nuestro cerebro provocando una leve atenuación de la conciencia. Es esa sensación que tenemos de que podemos desmayarnos y perder el conocimiento en cualquier momento.

Pero igual que en el caso de la hiperventilación, nuestro organismo nunca haría nada para dañarnos. Cuando esto sucede suele ser porque nuestro nervio vago ha recibido más estimulación de la cuenta y necesita “resetear”. Es lo mismo que sucede cuando se nos bloquea el ordenador y necesitamos reiniciarlo para que funcione. Si atendemos la situación con calma y nos sentamos a esperar que nuestro organismo haga lo que necesita hacer para recupera su equilibrio, volveremos a estar bien. El problema surge cuando sucumbimos al pánico de esas sensaciones y nos asustamos de nuestro propio cuerpo.

El Presíncope vasovagal

Se produce gracias a la hiperestimulación del nervio vago, lo que conlleva a una reducción de la frecuencia cardíaca y a una dilatación de los vasos sanguíneos del cuerpo.

Cortisol:

La ansiedad y el estrés influyen notablemente en la forma en que nuestro organismo produce hormonas. Una de las hormonas que juega un papel crucial en los síntomas de ansiedad es el cortisol.

Por otro lado, en anteriores artículos ya os hablábamos de los efectos del cortisol para nuestro bienestar . En este artículo, os explicábamos porque una situación de estrés o ansiedad sostenida en el tiempo puede provocar el incremento considerable de la producción del cortisol, la hormona del estrés.

Así pues, el exceso de cortisol, y otras hormonas, pueden alterar casi todos los procesos de nuestro cuerpo. Por lo que respecta a la afectación en nuestro cerebro, cuando los niveles de cortisol suben se hace difícil conciliar el sueño lo que puede provocar otras dificultades como la falta de memoria y de concentración, migrañas y mareos.

¿Cómo gestionar los Mareos por Ansiedad?

Teniendo en cuenta las causas que acabamos de comentar, es importante que podamos trabajar sobre los siguientes aspectos para aprender a gestionar los mareos por ansiedad:

La Respiración:

Respirar adecuadamente es fundamental para todas las funciones de nuestro organismo. Es por este motivo que llevar a cabo los siguientes pasos será clave para tu bienestar físico y mental:

Sé consciente de cómo respiras. Cuando notes cualquier pequeño síntoma físico que te ponga en alerta, obsérvate y date cuenta de cómo estás respirando.

Inmediatamente después, date un “alto en el camino” y focaliza toda tu atención en respirar adecuadamente utilizando para ello cualquier técnica de respiración.

Practica regularmente. Si esperas a tener un pico de ansiedad o un mareo para hacerlo, no funcionará pues a tu cerebro le va a costar, en una situación así, concentrarse en algo que no domina. Domina primero la técnica de respiración para que cuando tengas una situación como ésta la puedas aplicar sin mayores dificultades.

La Autoregulación Emocional:

Tu mente va a poder calmarse y ayudarte a regular las emociones mucho más fácilmente si comprendes lo que te está sucediendo. Entender que tu organismo no va a causarte daño alguno puede ayudarte a utilizar tu mente racional para hablarte con serenidad cuando aparezcan los mareos por ansiedad.

Por este mismo motivo, aprender a regular tu miedo será clave para minimizar los síntomas de ansiedad. Dite frases que te ayuden a comprender lo que estás viviendo en ese momento y verás que, poco a poco, empiezas a serenarte. Algunos ejemplos de mensajes que puedes darte en esos momentos:

  • “Mi cuerpo nunca me va a dañar”.

  • “Solo necesito unos minutos para calmarme y dejar que estos síntomas pasen”.

  • “Ahora necesito calma y reposo”.

  • “Estaba respirando mal, voy a concentrarme en respirar mejor”.

  • “Esto es solo pasajero, cuando recupere el equilibrio pasará”.

La Mejora en la Gestión del Estrés:

Tu estilo de vida y la forma en que tengas de afrontar los diferentes retos del día a día serán un aspecto importante para tener en cuenta.

En este sentido, buscar espacios para el descanso, reducir tu agenda de quehaceres, ir despacio en el día a día, dormir adecuadamente, practicar ejercicio y comer bien, entre otras cosas, son imprescindibles para mejorar tu gestión del estrés.

Si esperas que todo mejore sin cambiar tus hábitos será una batalla perdida. Analiza cómo es tu día a día, detecta qué cosas puedes mejorar y hazte un plan para conseguirlo. Verás que si atiendes a tu bienestar, poco a poco, tus síntomas de ansiedad y estrés irán reduciéndose.

Si los mareos por ansiedad están limitando realmente tu vida es el momento de acudir a un profesional que te ayude a mejorar esta situación.

Cualquier desajuste emocional o malestar físico puede generarte un gran sufrimiento, llegando a sentirte perdid@ o con incapacidad de recuperar tu bienestar.

Acudir a terapia te ayudará a entender y manejar tu dificultad con mayor facilidad. ¡Contáctanos!

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Acerca del Autor:

¡Hola! Soy Carolina Blanco, Psicóloga Clínica y Sanitaria, formadora y supervisora clínica. Gracias a mi experiencia y mi formación me he especializado en el Tratamiento de la Ansiedad, el Trauma y el Apego para ayudar a las personas a superar sus dificultades emocionales y ayudarles a recuperar la confianza en sí mismas en menos de 20 sesiones y a través de mi MÉTODO CRECER.

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