Hipocondría. Síntomas y tratamiento

Hipocondría

¿Qué es la Hipocondría?

La hipocondría es la preocupación o la convicción constante de sufrir una enfermedad grave. Esta convicción surge a través de la atención extrema que la persona hace a una serie de síntomas físicos que pueden ser muy diversos (palpitaciones, pinchazos, dolores, fiebre, mareos, etc.). Casi siempre, estos síntomas suelen estar provocados por nuestra propia mente al sentir miedo y angustia por la posibilidad de estar enfermos. En estas circunstancias, la mente activa toda su atención y se pone en alerta ante la aparición del mínimo síntoma o molestia.

Esta hipervigilancia y atención extrema en el síntoma o molestia, es lo que lo engrandece y provoca síntomas mayores (como un ataque de ansiedad). Es por este motivo, que entramos en un bucle indefinido de miedo e indefensión que deteriora absolutamente la confianza que teníamos en nosotros mismos.

HIPOCONDRÍA

Sabías que...

En la hipocondría es la hipervigilancia y atención extrema en el síntoma o molestia lo que lo engrandece y provoca síntomas mayores.

Debemos comprender que nuestra mente y nuestro cuerpo están completamente conectados, de tal manera que somos capaces de provocarnos ciertas reacciones físicas y dolencias con el simple hecho de pensar “obsesivamente en ellas”.

Esto no quiere decir que la persona hipocondríaca se esté “inventando los síntomas”. Éstos son totalmente reales, pero son agudizados por esa preocupación extrema y el miedo que ello conlleva. En este punto, es muy importante tener en cuenta que nunca debemos hacer sentir culpable a la persona por padecer estos síntomas. Justo en este momento es donde necesita más nuestra comprensión para entender que es una reacción mente-cuerpo que él/ella no puede controlar, pero sí puede aprender a gestionar.

Debido a la situación actual que vivimos con el COVID-19, los casos de hipocondría se han disparado pues los mensajes de muerte y amenaza a la salud han sido constantes desde su aparición.

Muchas personas que ya sentían ciertas inseguridades respecto a la muerte, la separación o el sufrimiento, han sucumbido ante una situación tan extrema como la que vivimos hoy. Por este motivo, es tan importante acudir a terapia para que el trastorno no empiece a convivir con otros igual de limitantes como la agorafobia o el trastorno de pánico.

HIPOCONDRÍA

Sabías que...

La hipocondría es una reacción mente-cuerpo que la persona no puede controlar, pero sí puede aprender a gestionar.

Síntomas de la Hipocondría

Como cualquier trastorno de ansiedad o fobia sus manifestaciones pueden ser múltiples, pero recogemos a continuación las más significativas:

  • Preocupación extrema por la salud o el contagio de enfermedades. La persona con hipocondría experimenta cualquier cambio en su estado físico como un posible drama. En general, se sienten tremendamente angustiados ante la idea de contraer o padecer alguna enfermedad grave. Sobretodo temen sufrir pues su tolerancia al sufrimiento y el dolor está muy por debajo de la media.

  • Viven con un radar activado. Dicho radar está atento a cualquier cambio físico o incluso, psicológico. Ante la mínima señal la persona activa (de forma involuntaria) su sistema de alerta lo que provoca un incremento en la sintomatología.

  • Asistencia continua al médico o contrario. O están todo el día haciéndose pruebas para descartar la enfermedad o se niegan en rotundo a un simple chequeo por miedo a recibir “una mala noticia”. Ambas conductas refuerzan el miedo y el mantenimiento de dicha conducta.

  • Magnificación del síntoma. Ante el más pequeño síntoma se genera una obsesión y preocupación extrema que no les permite centrar su atención en otra cosa.

  • Minuciosidad del síntoma. La persona con hipocondría tiene una alta capacidad para describir sus síntomas con extrema minuciosidad, reparando en detalles superfluos que para ellos son tremendamente importantes.

  • Alta sugestión. El hipocondríaco es altamente sensible a cualquier información negativa o nueva sobre la enfermedad o el estado de salud. Cualquier tema de conversación en este sentido puede dar rienda suelta a su obsesión provocándole nuevos síntomas.

¿Cómo superar la Hipocondría?

En el fondo, el miedo a enfermar está relacionado con el miedo a morir. Todos tememos a la muerte, pero en general, para ser funcionales, no tenemos presente este temor en nuestro día a día. Cuando sufrimos hipocondría es, porqué de alguna forma, hemos aprendido a tener una aversión al riesgo, a la incertidumbre, a no tener las cosas “bajo control” o en definitiva a vivir la vida de forma más libre y algo “aventurera”.

La muerte está fuera de nuestro control, como muchas cosas que nos sucede en la vida. En el fondo, debajo de la hipocondría, como de cualquier otro trastorno de ansiedad, existe una baja autoestima y muchas inseguridades. Es decir, la persona se siente incapaz para hacer frente a situaciones nuevas, cambiantes o que implican “cierta dificultad”. Es por este motivo, que trabajar la autoestima y la autoconfianza son piezas clave para superar dicho trastorno.

Para empezar, podemos seguir estas recomendaciones:

1. No te toques

De todas, esta es la estrategia más eficaz. No registres con la mirada o el tacto todo tu cuerpo en busca de que “esté todo en su sitio”. Es altamente probable que encuentres indicios de cosas que te asusten pues tu atención está focalizada en detectar “alteraciones”. Si no buscas, no encuentras y tu mente se puede relajar entonces. ¡SOSTÉN ESA NECESIDAD!

2. Evita hablar del tema

Sé que piensas que esto te alivia, pero, todo lo contrario. Hablar todo el rato sobre ello sigue activando la sintomatología y no ayudas a que tu mente “piense en otra cosa”.

3. Acepta tus sensaciones

Necesitas mejorar tu tolerancia a las sensaciones físicas y las molestias. No acudas a la primera de cambio al médico. Sostenlas unos días y ayúdate con mensajes positivos de refuerzo: “lo que siento está bien, son síntomas de mi cuerpo, va todo bien, etc.”

4. Practica técnicas de relajación y atención plena

Aprende a respirar correctamente a través de técnicas como la respiración diafragmática. Esto te ayudará a estar preparado en el momento que surja la ansiedad. Asimismo, el mindfulness puede ayudarte a salir de las obsesiones del momento y poner tu atención en pensamientos más positivos.

5. Acude a terapia

Es importante trabajar el origen del problema y ayudarte a aprender nuestras estrategias para afrontarlo y superarlo definitivamente. Recuerda: ¡pedir ayuda es de valientes!

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