El Sentimiento de Culpa

El Sentimiento de Culpa

La culpabilidad es el dolor ante la creencia o sensación de haber traspasado las normas éticas personales o sociales. Este dolor es más profundo si, además, creemos que nuestras acciones han perjudicado a alguien. No obstante, también es posible tener un “sentimiento de culpa” sin ser realmente culpables de nada.

Es decir, ¿cómo podemos explicar que una persona pueda tener el mismo (o parecido) sentimiento de culpa ante dar una bofetada a su hijo y llevar un rato sentado en el sofá descansando? En el primer caso, sentiremos culpa porqué deberíamos tener claro que dar un bofetón a un niño es algo que transgrede “la normativa ética y social del cuidado al menor” pero ¿donde “queda escrito” que sentarnos en el sofá a descansar un rato transgrede dichas normas? ¿Por qué si no vamos a visitar a nuestra madre a diario nos podemos sentir tremendamente culpables? ¿Por qué sentimos culpa al pensar que deberíamos poder controlar nuestra ansiedad?

La diferencia estriba en si el sentimiento de culpa que nos provoca la situación es sano o malsano. Si es sano, nos ayudará a reflexionar y responsabilizarnos de lo que estamos haciendo para así poder corregir o compensar una conducta que ha podido dañar a otro o a nosotros mismos. Si es malsano, entraremos en una espiral de pensamientos negativos (síntomas cognitivos de ansiedad) que nos inmovilizará e incrementará nuestra angustia al no poder parar de machacarnos por lo que hicimos o dejamos de hacer.

CULPABILIDAD

Sabías que...

También es posible tener un “sentimiento de culpa” sin ser realmente culpable de nada.

¿Por qué sentimos culpa?

Una de las causas de la Ansiedad es enfrentar nuestras vivencias presentes a través del sentimiento de culpa provocado por los aprendizajes y creencias irracionales que se generaron en nuestro pasado.

La mayoría de estos aprendizajes se realizaron en nuestra infancia y adolescencia cuando nuestros padres proyectaban en nosotros sus propias creencias y miedos. Desde niños, el peso de la culpa se adquiere desde la familia y el colegio. Los padres contribuyen a este sentimiento de culpa a través de algo tan sencillo como hacer creer al hijo que es la causa de su malestar y sus emociones.

Si, al sentirte culpable, observas con atención tu diálogo interno podrás detectar frases que seguramente te recuerdan a tu madre o tu padre cuando intentaban educarte (o controlarte): “eres un vago, no te esfuerzas lo suficiente”, “deberías sentir vergüenza de hacer algo así”, “tu hermana sí que se esfuerza no como tú”, “por tu culpa…”.

Me parece crucial ser conscientes de que, gracias a este estilo educativo, el sentimiento de culpa ha estado íntimamente ligado con muchos de los trastornos afectivos. De hecho, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos, se demostró que tras la depresión, la ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) e incluso en los trastornos de la alimentación, habita en gran parte de las ocasiones un sentimiento de culpa.

A causa de todo esto, al hacernos mayores las situaciones que pueden generarnos culpa pueden ser múltiples: nos sentimos culpables por no ser buenos padres, buenos hijos, buenos amantes, buenos amigos… Nos torturamos por no haber cumplido las metas que nos fijamos, por engordar, por no llegar a todo… Nos sentimos culpables por lo que hacemos y por lo que no hacemos…Culpables por ser así o pensar esto, sentir aquello o desear lo otro y un largo etcétera de posibles causas adicionales.

DETRÁS DE LA CULPABILIDAD

Sabías que...

Tras la depresión, la ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) e incluso en los trastornos de la alimentación, habita en gran parte de las ocasiones un sentimiento de culpa.

Manifestaciones de la Culpa

Conocer cómo la culpa hace mella en nosotros es crucial para aprender a gestionarla y hacerle frente.

La culpa es una emoción negativa que aparece después de un comportamiento o por la ausencia de este. Es decir, vivimos una situación donde nos sentimos “culpables” por haber hecho o no hecho lo que creíamos que era “lo correcto”. Muchas veces, esta emoción aparece, como hemos comentado, influenciada por el aprendizaje realizado en nuestra crianza.

Una de las manifestaciones más frecuentes de la culpa es la ansiedad y, más específicamente, la angustia. Se trata de una preocupación imprecisa e intensa. Es como si algo terrible fuera a suceder, pero se ignora de dónde proviene la amenaza o por qué se producirá el hecho catastrófico. La forma de detectar su influencia es a través de las siguientes manifestaciones:

Si observamos con atención podemos ver cómo estas manifestaciones están totalmente vinculadas a los síntomas físicos y psicológicos de la Ansiedad. Por tanto, podemos concluir que ansiedad y culpa van de la mano como veremos en nuestro siguiente artículo: Culpa y Ansiedad.

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