El Proceso de Resiliencia

Proceso Resiliencia

¿Qué es la Resiliencia?

¿Cómo se genera la Resiliencia? ¿De qué forma enfrentan las personas las circunstancias difíciles que aparecen en su vida? ¿Cómo reaccionan a eventos traumáticos como la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo, una enfermedad difícil, la ruptura de la pareja u otras situaciones difíciles?

Actualmente definimos la resiliencia como: las fortalezas que desarrollan y/o potencian las personas, familias y/o comunidades ante adversidades crónicas (ej. situaciones de pobreza, disfunción familiar…) o puntuales (ej. accidente, enfermedad, atentado terrorista, desastre natural…), siendo éstas, el resultado de los procesos que se generan de la interacción entre los factores de protección y de riesgo tanto individuales como ambientales (Mateu, Gil y Renedo, 2009).

Por tanto, la RESILIENCIA es la capacidad de crecer al enfrentarnos a circunstancias muy difíciles.

Entre los principales hallazgos de los últimos estudios en resiliencia se puede concluir que la resiliencia no es la suma de aspectos personales, biológicos y de origen social lo que determina que una persona sea resiliente o no, sino la interacción de ésta con el medio. Es decir, la forma en que la persona interactúa con lo que le rodea y con las circunstancias que la vida le presenta.

RESILIENCIA

Sabías que...

La RESILIENCIA es la capacidad de crecer al enfrentarnos a circunstancias muy difíciles.

El Proceso de Resiliencia

Cuando en la vida surgen estas Adversidades o Cambios desvastadores las personas reaccionamos de forma diferente en función de 2 ASPECTOS:

– La evaluación que la persona realiza de lo que le está sucediendo
– Los recursos de los que la propia persona dispone.

Dependiendo de esta reacción, la persona se ubicará en una u otra etapa del Proceso de Resiliencia (Al Siebert 1996; Cyrulnik 2009) que veremos a continuación.

Es importante tener en cuenta que la persona podrá pasar, o no, por cada una de las siguientes etapas según el nivel de Resiliencia que posea en la actualidad. Veámoslo en el siguiente diagrama:

Diagrama Resiliencia

Como podemos ver en el diagrama, cuando una persona se enfrenta a una ADVERSIDAD. Dicha situación “choca” con los recursos que la persona ya posee. Y dependiendo de esos recursos la persona pasará, o no, por una de las siguientes etapas:

1. EL ATAQUE: la persona vive una sacudida emocional que le hace enfurecerse y revolverse. Tiene rabietas emocionales en las que desea herir a los demás pues los considera los causantes de su dolor.

2. EL ATONTAMIENTO: en esta etapa sucede lo contrario. La persona se paraliza, se queda atontada. Se siente tan desesperada y sobrepasada que ni siquiera es capaz de intentar hacer frente a lo que le ha sucedido.

3. LA PREOCUPACIÓN: en este momento la persona empieza a procesar lo sucedido y puede acabar en una de estas 2 situaciones:

El victimismo: la persona se comporta como una víctima. Culpa a los demás de haberle arruinado la vida y entra en una espiral de pensamientos y sensaciones infelices. Surgen pensamientos como: “No hay derecho, “Mira qué me están haciendo ahora”. Sin darse cuenta está ubicando la responsabilidad de lo que le sucede fuera y, por tanto, se queda sin herramientas para poder enfrentar la situación que está viviendo. PUEDE ACABAR DESARROLLANDO ALGÚN TIPO DE TRASTORNO como podría ser la Depresión y/o la Ansiedad.

EL VICTIMISMO

Sabías que...

El VICTIMISMO puede hacer que acabes desarrollando algún tipo de Trastorno mental como la DEPRESIÓN y la ANSIEDAD.

Por otro lado, si la persona tiene los recursos suficientes entrará en un proceso de:

Adaptación: en él la persona se puede enfrentar a la angustia y se orienta rápidamente a la nueva realidad. De esta manera, puede adaptarse fácilmente a la situación vivida.

Esta vivencia permite a la persona reaccionar y, a menudo, entrar en una espiral positiva de la que sale no solo fortalecida sino incluso, mejor que antes. Es decir, logra de esta manera la tan ansiada RESILIENCIA para poder hacer frente a las situaciones difíciles.

Esto último es lo que verdaderamente le permitirá lograr un AVANCE y seguir, así, mejorando y creciendo en sus propios recursos. De esta manera, la próxima vez que tenga que enfrentarse a una adversidad saldrá rápidamente reforzada debido a este crecimiento.

Así, podemos decir que las personas resilientes son personas flexibles, que se adaptan rápidamente a las circunstancias nuevas y sobreviven al cambio constante. Tienen una especie de truco para encontrar la buena suerte en circunstancias en las que otros muchos sólo saben ver mala suerte.

La buena noticia es que tú también puedes convertirte en una de estas personas trabajando tu Resiliencia y tu Autoestima.

¡Si te ha gustado este artículo déjame tu comentario!