Cualidades de la persona Resiliente

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¿Cómo tener una buena Resiliencia?

La Resiliencia no es una cualidad en sí misma que la persona posee o no. La Resiliencia es la combinación de diferentes cualidades o factores que podemos desarrollar y potenciar a lo largo de nuestra vida.

En mi artículo anterior os expliqué cómo se generaba el Proceso de Resiliencia pero hoy vamos a ver qué factores y cualidades son claves para poder tener una mayor resistencia ante las adversidades.

Muchos estudios demuestran que uno de los factores más importantes en la resiliencia es tener relaciones de cariño y apoyo dentro y fuera de la familia. Relaciones que emanan amor y confianza, que proveen modelos a seguir, y que ofrecen estímulos y seguridad. Este tipo de relaciones contribuyen a afianzar la resiliencia de la persona a sentir que pertenece a un entorno seguro y afectivo.

Otros factores asociados a la resiliencia son:

  • La capacidad para hacer planes realistas y seguir los pasos necesarios para llevarlos a cabo.
  • Una visión positiva de uno mismo, y confianza en nuestras fortalezas y habilidades.
  • Destrezas en la comunicación y en la solución de problemas.
  • La capacidad para manejar sentimientos e impulsos fuertes.

Todos estos son factores que las personas pueden desarrollar por si mismas. Es decir, que puede aprender y entrenar.

FACTORES DE RESILIENCIA

Sabías que...

Uno de los factores más importantes en la resiliencia es tener relaciones de cariño y apoyo dentro y fuera de la familia.

Cualidades de una persona Resiliente

No obstante, ¿cuáles son las cualidades de aquellas personas que se rehacen y crecen después de vivir circunstancias adversas? Los autores Wollin y Wollin (1993), a través de sus estudios, llegaron a una definición de las cualidades que caracterizan a las personas resilientes. Lo hicieron mediante la realización de una figura llamada Mandala de la Resiliencia:

Mandala de Resiliencia

En esta figura podemos ver como se ubica en el centro al individuo y de él emanan: “los 7 pilares de la resiliencia”. A continuación, definiremos en qué consiste cada uno de estos pilares:

1. Introspección: hace referencia a la observación de nuestros pensamientos, emociones y actos. Con ella, adquirimos una visión real de lo que somos aumentando la capacidad de tomar decisiones, de conocer nuestras aptitudes y limitaciones. Por tanto, cuanto mayor conocimiento tenemos de nosotros mismos, mejor enfrentamiento positivo tendremos ante situaciones difíciles.

2. Independencia: se define como la capacidad de establecer límites entre uno mismo y los demás; Es decir, alude a la capacidad de mantener distancia emocional y física, sin llegar a aislarse.

3. La capacidad de relacionarse: hace referencia a la habilidad para establecer lazos íntimos y satisfactorios con otras personas. En este pilar encontraríamos cualidades como la empatía o las habilidades sociales.

4. Iniciativa: hace referencia a exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más exigentes. Así pues, se refiere a la capacidad de hacerse cargo de los problemas y de ejercer control sobre ellos.

5. Humor: alude a la capacidad de encontrar lo cómico en la tragedia. El humor nos ayuda a superar obstáculos y problemas, a hacer reír y reírse de lo absurdo de la vida (Jauregui, 2007).

6. Creatividad: es la capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden. En la infancia se expresa con la creación de juegos, que son las vías para expresar la soledad, el miedo, la rabia y la desesperanza ante situaciones adversas.

7. Moralidad: se refiere a la conciencia moral, a la capacidad de comprometerse de acuerdo con valores sociales y de discriminar entre lo bueno y lo malo.

Teniendo en cuenta estas definiciones podemos llegar a la siguiente conclusión: si aprendemos a desarrollar cada uno de estos pilares aprenderemos a desarrollar nuestra Resiliencia y, en consecuencia, nuestra capacidad para enfrentarnos a las dificultades de la vida.

Ansiedad y Resiliencia

¿Cómo relacionamos la Ansiedad con la Resiliencia?

Las personas que sufren un Trastorno de Ansiedad aprenden a enfrentar la vida, día a día, junto con la sintomatología propia de este trastorno: el miedo, los síntomas físicos, los pensamientos intrusivos y recurrentes, el sentimiento de invalidez o la baja autoestima. Es decir, van a trabajar, llevan la familia, salen a la calle, se relacionan y continúan con una vida “normal” mientras sufren todas las consecuencias de este trastorno.

Mientras seguimos sufriendo de Ansiedad no vemos la fortaleza ni el crecimiento interno que estamos desarrollando a causa de ésta. Pero cuando se supera, cuando eso queda atrás, generalmente la persona puede ver su crecimiento y todo lo que, gracias a la Ansiedad, pudo cambiar en su vida.

Si actualmente sigues sufriendo Ansiedad recuerda que eso no es una debilidad, es una fortaleza por mantener todo lo que mantienes al margen de su presencia. El día que la superes de manera definitiva serás realmente consciente de ello. Si aún no lo has hecho ¡pide ayuda!

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