Coronavirus. Cómo tolerar la Incertidumbre

Tolerar la Incertidumbre

Coronavirus. Incertidumbre y Ansiedad

Al pensar de forma obsesiva en un futuro incierto e inseguro podemos sufrir Ansiedad por no saber qué sucederá y cómo lo vamos a gestionar. En general, la incertidumbre, junto con la anticipación, es uno de los principales combustibles de la Ansiedad. Pensar constantemente en lo que sucederá, en cómo nos vamos a resolver, en si nos enfermaremos o en si sobreviviremos nos puede producir terror y angustia.

Debido a la crisis que está provocando la pandemia del Coronavirus, la incertidumbre ha entrado en nuestros hogares y somos muchos los que intentamos lidiar cada día con ella para poder seguir gestionando nuestras vidas.

La Intolerancia a la incertidumbre puede ser considerada un factor de riesgo para desarrollar un Trastorno de Ansiedad Generalizado (TAG). Esta intolerancia provoca que la persona se preocupe constantemente teniendo pensamientos invasivos y recurrentes que no le dejan tranquilizarse y que incrementan la angustia y el miedo por la situación que estamos viviendo.

En general, todos podemos estar preocupados por la situación que estamos viviendo. Pues no solo es incierta, sino que además es, para muchos, la primera vez que vivimos algo semejante y, por tanto, no nos puede parecer menos que impactante. No obstante, el problema estriba en si esta preocupación se vuelve obsesiva y, en consecuencia, está presente continuamente en nuestra mente no dejándonos lidiar con el día a día y provocándonos sentimientos de angustia y miedo.

Intolerancia a la Incertidumbre

No podemos eliminar la incertidumbre de nuestra vida pues, gracias a ella, tenemos la oportunidad de elegir y ser libres. Aún así, las personas que tienen dificultad para tolerar la incertidumbre suelen ver estas situaciones desde un punto de vista catastrofista y negativo. Luchan constantemente por controlar su vida y hacerlo todo predecible y acaban perdiendo la guerra pues nunca pueden tener un futuro asegurado: nunca sabrán como serán sus vidas de aquí unos años, si perderán el trabajo, si enfermarán, etc.

Cuando surgen crisis como la actual, este tipo de personas se hacen preguntas cómo: ¿qué pasaría si me contagio?, ¿es posible que no sobreviva?, ¿quizás no volveré a tener trabajo?, etc. Estas preguntas están totalmente encaminadas para obtener respuestas de cariz negativo que incrementan la preocupación, la obsesión y el estado de alarma.

Una persona que tiene una baja tolerancia a la incertidumbre intentará eliminar o evitar la misma de forma constante: informándose en exceso de la situación, comprobando constantemente la higiene o repasando mentalmente listas de comprobación. Haciendo esto obtienen temporalmente una sensación de calma y se tranquilizan, pero no se dan cuenta que la misma dura pocos minutos y la angustia se recupera pronto. Es precisamente, esta comprobación “compulsiva” la que alimenta la intolerancia a la incertidumbre y les atrapa en un bucle infinito, como sucede con las personas que padecen TOC (trastorno obsesivo compulsivo).

Tolerar la Incertidumbre

La Tolerancia a la Incertidumbre es una de las mayores habilidades cognitivas que podemos tener como seres humanos. Poder tolerar la incerteza, la ambigüedad y, en definitiva, un futuro incierto, es lo que marcará la diferencia para salir reforzados de esta situación o, por el contrario, para acabar desarrollando un Trastorno de Ansiedad.

Para poder gestionar esta situación debemos aumentar nuestra tolerancia a la incertidumbre. Para ello, es importante que diferenciemos tener una conducta responsable a la búsqueda de la certeza absoluta.

Por ejemplo: una conducta responsable sería mirar una vez al día las noticias para estar informados de la evolución del Coronavirus y las medidas que debemos tomar para combatir la situación. En cambio, una conducta “compulsiva” sería entrar en internet constantemente para ver todo lo que se publica y a través de cualquier fuente de información. Esto último, lejos de ayudarnos, nos provoca una activación constante de la preocupación y, en consecuencia, disminuye nuestra tolerancia a la incertidumbre.

Reacciones ante la Incertidumbre

Una forma de mejorar nuestra tolerancia a la incertidumbre es identificar nuestra reacciones personales a la misma. Observar como reaccionamos a la incertidumbre es el primer paso para poder corregir conductas que nos están perjudicando.

Aquí tenemos algunos ejemplos de posibles manifestaciones de intolerancia a la incertidumbre que puedes detectar en nosotros mismos:

  • Comprobar la Salud: Visitar continuamente al médico por miedo a estar enfermo. Tomarte el pulso continuamente cuando piensas que te estás acelerando y temes que te dé un infarto, etc.
  • Evitar Actividades: Por ejemplo, no hacer actividades que nunca has hecho por “la incertidumbre” de cómo será.
  • Evitar el Conflicto: No decirle a un amigo lo que piensas por no saber cómo reaccionará.
  • Buscar reasegurarte: Preguntar a muchas personas la opinión sobre un tema buscando verificar tu decisión.
  • Chequear continuamente acciones: Verificar continuamente acciones que sabes que ya has realizado pero que no puedes “asegurar” haberlas hecho.

Una vez detectadas nuestras reacciones es hora de pasar a la acción y dejar de lado la preocupación. Genera un plan para gestionar esta situación o, mejor aún, un plan para cuando salgamos esta crisis. Pensar en el futuro con perspectiva de crecimiento y esperanza nos ayudará a sacar nuestra mente de la preocupación actual y enfocarla en algo productivo. Elimina tus reacciones detectadas, inténtalo de poco a poco y asume que, cuando las intentes evitar al principio, notarás mayor Ansiedad para ir, poco a poco, desapareciendo a medida que seas constante en tus nuevas acciones.

Ejemplo para Tolerar la Incertidumbre con el Coronavirus

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