Agorafobia. Síntomas y tratamiento

¿Qué es la Agorafobia?

Agorafobia literalmente significa miedo a los espacios abiertos. Pero yo la definiría más bien como el miedo irracional a cualquier sitio que me saca de mi zona segura o de confort.

Muchas personas sienten el pánico al salir de casa, otras a los espacios muy abiertos, otras a los espacios más cerrados, otros pueden sobrellevar estas situaciones, pero “solo si están acompañados de una persona de confianza”, etc. Es decir, la persona agorafóbica suele sentir un miedo atroz al pensar que puede estar en un lugar del cual “no puede escapar o no podrá recibir ayuda”.

A causa de este miedo, la persona empieza a evitar múltiples situaciones. En un primer lugar puede que solo evite momentos muy esporádicos de la vida como, por ejemplo, evitar aglomeraciones de personas (como un concierto). Pero si la agorafobia no se trata, poco a poco, ese círculo de confort se va estrechando cada vez más y haciéndose más pequeño.

AGORAFOBIA

Sabías que...

La agorafobia es el miedo atroz a pensar que puedes estar en un lugar del cual “no puedes escapar o recibir ayuda”.

Un día temes coger el ascensor y por tanto decides que mejor ya no ir a sitios dónde haya que coger uno. Al cabo de poco, el autobús se convierte en un “ente peligroso” al no controlar salir de él cuando tú decidas. Otro día te sientes incómodo en el bar con tus amigos y te dices a ti misma que es mejor quedar en casa con ellos. Más tarde, en casa tampoco te sientes bien con ellos porqué “es más cómodo cuando estás sola”. Y así, poco a poco tu círculo se va estrechando y cada vez te sientes menos capaz de enfrentar cualquier cosa que tenga que ver con salir de una zona de confort que se ha convertido en minúscula: tu casa, tu habitación o a lo sumo ir a algún sitio, pero siempre acompañada de alguien.

La consecuencia de todo esto es un gran deterioro de la capacidad para llevar a cabo las mínimas responsabilidades domésticas, académicas o laborales e incluso las tan saludables relaciones sociales.

LA EVITACIÓN

Sabías que...

Es la evitación de estas situaciones que temes la que provoca que cada vez tengas más miedo.

Síntomas de la Agorafobia

La agorafobia suele venir acompañada de los mismos síntomas que un ataque de pánico o crisis de angustia. Los síntomas son iguales porqué la sintomatología se despierta justo en el momento que la persona está o va a salir de su zona de confort.

Por tanto, los síntomas que pueden aparecer son:

  • Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca
  • Sudoración
  • Temblores o sacudidas
  • Sensación de ahogo o falta de aliento
  • Sensación de atragantarse
  • Opresión o malestar torácico
  • Náuseas o molestias abdominales
  • Inestabilidad, mareo o desmayo
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo). Aquí encontrarás más síntomas psicológicos.
  • Miedo a perder el control o volverse loco
  • Miedo a morir
  • Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)
  • Escalofríos o sofocaciones

Cuando sufrimos un ataque de pánico o angustia el pico de la sintomatología durará unos 10 minutos y luego poco a poco irá disminuyendo. En el caso de la persona con agorafobia los síntomas irán desapareciendo también a medida que vuelva a su zona de confort o se sienta más segura.

¿Por qué sufro Agorafobia?

La Agorafobia suele “gestarse” en la niñez. De forma general, las personas con agorafobia tienen una gran dependencia emocional respecto a sus figuras de apego (familia, pareja y amigos).

La dependencia puede aparecer con el exceso de sobreprotección. Al generarse la dependencia, los padres temen que sus hijos los abandonen, y por ello, les limitan a realizar actividades como ir de campamento o dormir en casa de un amigo. Incluso cuando se independizan, no dejan de llamarlos o visitarlos porque ellos mismos no saben cómo gestionar el hecho de que ya no estén bajo su protección (control).

De alguna forma, la propia angustia de los padres por “separarse” de sus hijos o “por sufrir por ellos” no permitió que estos niños aprendieran las herramientas necesarias para separarse y experimentar el mundo sintiéndose seguros con ello. Por este motivo, al crecer, sienten como “amenazante” e “incómodo” todo aquello que sea nuevo, que implique cambios o esté “fuera de su control”.

DEPENDENCIA EMOCIONAL

Sabías que...

La agorafobia está relacionada con una gran dependencia emocional provocada en muchas ocasiones por una sobreprotección de nuestros padres.

Cuando las personas que sufren agorafobia empiezan a sentir los síntomas que ésta les provoca activan el principal mecanismo para protegerse: evitar situaciones. Esta conducta refuerza la creencia de que “solo en casa” o “con las figuras de apego” están seguros y por tanto entran en un círculo vicioso del miedo donde cada vez se exponen menos porqué les hace “estar mejor”. No obstante, es precisamente esto lo que provoca un deterioro en su autoestima y autoconfianza para salir de esta situación.

¿Cómo superar la agorafobia?

A continuación, voy a describir una serie de pasos para empezar a superar la agorafobia. No obstante, al ser un trastorno tan limitante es importante que acudas a terapia y no dejes que la situación se alargue en el tiempo. Uno de los factores que más empeoran la situación es que el trastorno se alargue en el tiempo. Al pasar los días, semanas o meses la persona entra en un estado de indefensión (no poder hacer frente a la situación) que le puede llevar a sufrir otros trastornos como la Depresión y el Trastorno de Ansiedad Generalizada.

Si quieres superar esta situación sigue los siguientes pasos:

1. Comprende lo que te sucede

Saber que los síntomas que sientes son provocados por Ansiedad y no “por otro motivo” será primordial para sentirte más calmado ante esta situación. Esto te permitirá no poner tanta atención en los síntomas y poder utilizar otras estrategias que te ayuden a sentirte mejor.

2. Aprende técnicas de manejo de la ansiedad

Como la respiración diafragmática, la relajación, el yoga o el mindfulness (atención plena). Estas técnicas te ayudarán a aliviar los síntomas y tener un mayor control de tus pensamientos.

3. Vive el presente

La ansiedad se alimenta de la anticipación de situaciones. Si no anticipas situaciones “catastrofistas” la ansiedad no tendrá motivo para aparecer. Aprende a poner tu mente en el aquí y el ahora.

4. Exposición progresiva

Haz una lista con las situaciones que te dan miedo (de menos miedo a más miedo). Empieza a exponerte a la que menos miedo te de, poco a poco. Define un plan para ello y sé perseverante. Utiliza las técnicas anteriores para manejar tus síntomas cuando sientas que surge el miedo.

5. Cambia de hábitos

Evita el impulso de “controlar” ciertas situaciones que crees que te van a calmar como, por ejemplo: ir al médico a que te haga más pruebas, buscar información por internet, tener planes rígidos de actividades, ir siempre por el mismo camino, las mismas personas y sentarte en el mismo sitio. En definitiva, ayúdate a flexibilizar tu mente.

6. Acepta la ansiedad

No huyas de los síntomas y las emociones negativas a la primera de cambio. Aprende a sostener una pequeña dosis de ansiedad para acostumbrarte a ella pues la ansiedad es también funcional y tarde o temprano aparecerá en nuestra vida. ¡Piérdele el miedo!.

7. Fortalece tu Autoestima

Cuídate y ten hábitos saludables, fomenta relaciones de calidad, aprende a hablarte con compasión y respeto, relaciónate con los demás, pero sobretodo, ¡quiérete y acéptate por encima de todo ello!

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