Si de Verdad Quieres

El anhelo por ser amado y las expectativas que se originan al torno de la relación de pareja nos sumerge en muchas ocasiones en decepciones y sueños no cumplidos.

Según los últimos estudios, solo 3 de cada 10 parejas se mantienen a lo largo del tiempo. Por este motivo, son muchos los psicólogos que estudian el comportamiento de las parejas con el objetivo de diseñar herramientas terapéuticas que permitan mejorar la calidad de las relaciones y por ende la estabilidad emocional de las familias.

Una de las principales causas del deterioro de una relación y del aumento de conflictos entre los miembros de una pareja es la falta de bondad entre ellos y el aumento del desprecio. Aquellas personas que concentran su atención en criticar a su pareja pierden el 50% de las cosas positivas que su pareja está haciendo en ese momento pudiendo solo focalizar su atención en la parte negativa, cuando a veces incluso ésta es inexistente.

Las personas que le dan a su pareja la espalda, ignorando deliberadamente al otro o respondiendo mínimamente, dañan la relación haciendo que su pareja se sienta sin valor e invisible, como si ellos no estuvieran ahí y no fuesen valorados. Y las personas que tratan a sus compañeros con desprecio y critican, no sólo están matando el amor en la relación, sino que en muchas ocasiones minan la propia autoestima de su pareja.

Llegados a este punto, la pareja simplemente no ve los problemas – aunque en ocasiones para no verlos tengan que hacer un gran esfuerzo -. Para el observador, el motivo de que no quieran verlos es harto evidente: ellos dependen tanto uno de otro y temen tanto que se quebrante su relación, que no pueden admitir la auténtica magnitud de sus dificultades. A lo largo de los años han desarrollado una técnica de contemporización: si están enfadados, se apartan; simulan afecto cuando no lo sienten, y confían en que el tiempo y la buena voluntad modificará sus respectivas actitudes. Una mezcla de timidez y angustia los enajena recíprocamente, y pasan sus días sofocando anhelos y ahogando lamentos, mientras sustituyen la agotadora y contenciosa presión de su vida interior por una incómoda paz. Estas tensiones son tan aterradoras que a menudo la pareja no se permite tomar conciencia de ellas.

Pero incluso en estas situaciones no todo está perdido, existen parejas que fomentan su bondad. La bondad, junto a la estabilidad emocional, suele ser el predictor más importante de la satisfacción y la estabilidad en el matrimonio. La bondad hace que cada pareja se sienta atendida, comprendida y valorada, por ende amada.

Teniendo en cuenta esto, la bondad no es algo con lo que uno nace. Al igual que sucede en la ejercitación de un músculo, donde uno puede conseguir agrandar su musculatura con el ejercicio. De la misma forma, a través de un correcto proceso terapéutico se pueden aprender las herramientas necesarias que permitan a cada miembro de la pareja fomentar su bondad y cultivar una mayor estabilidad emocional en la relación.

La capacidad de interpretar las acciones e intenciones de tu pareja caritativamente puede suavizar el borde afilado de cualquier conflicto. Si tu pareja llega tarde puedes pensar que es desconsiderado y que no tiene en cuenta tus necesidades, pero también puedes pensar que ha hecho todo lo posible por llegar a tiempo y por tanto mostrarle que esto te molesta pero de una forma constructiva: “cariño se que no lo has hecho con mala intención y has intentado llegar a tiempo pero me resulta molesto que llegues tarde cuando vamos a ir a casa de mi madre”. No es cuestión de no comentar nuestro desacuerdo o molestia ante la actitud de nuestra pareja, pero es muy diferente mostrar este desacuerdo de esta manera que comentarle: “¿Pero a ti que te pasa? ¿No hay manera de que llegues a la hora?”. Con esta segunda opción el conflicto ya está servido y no damos espacio para que nuestra pareja pueda reconducir su actitud ya que estos comentarios seguramente hayan elevado todas sus defensas guiadas por años de experiencia en vuestra convivencia y por ello esté preparado ya para el contraataque o con peor suerte para sumergirse en la tristeza por el desprecio recibido.

Otra poderosa estrategia de bondad gira en torno a la alegría compartida. Todos hemos oído que las parejas deben estar allí el uno para el otro cuando las cosas se ponen difíciles. Pero varias investigaciones han mostrado que estar allí el uno para el otro cuando las cosas van bien es en realidad más importante para la calidad de la relación. La forma en que alguien responde a las buenas noticias de su pareja puede tener consecuencias dramáticas para la relación. El peor efecto negativo en la mayoría de las ocasiones es la indiferencia ante una noticia positiva que comparte nuestra pareja con nosotros o peor aún cuando tras dicha notificación recibimos un cuestionamiento absoluto a nuestra valía. Por ejemplo, cuando notificamos a nuestra pareja que hemos logrado entrar en Medicina y la misma nos responde: “¿Pero estás seguro que podrás con la carrera? Mira que esa carrera es muy complicada… De forma muy sutil nuestra pareja no solo no está compartiendo nuestra ilusión, a más pone en cuestionamiento que seamos capaces de llevarlo a cabo.

Hay muchas razones por las que las relaciones fallan, pero si nos fijamos en lo que impulsa el deterioro de muchas de ellas, a menudo es una increíble falta de bondad. A medida que las tensiones normales de una vida juntos se acumulan; con los niños, la carrera, los amigos, la familia, y otras distracciones que nos quitan tiempo para el romance y la intimidad, muchas parejas dejan de esforzarse el uno por el otro y dejan que las críticas y la falta de interés los separe.

En la mayoría de los matrimonios, los niveles de satisfacción caen drásticamente en los primeros años juntos. Pero entre las parejas que no sólo perduran, sino que viven juntos y felices durante años y años, el espíritu de bondad y generosidad los guían hacia delante cuando ambas partes de verdad quieren luchar y esforzarse por la estabilidad emocional de la relación.

Película recomendada: Si de Verdad Quieres

En “Si de verdad quieres…”, Meryl Streep y Tommy Lee Jones interpretan a Kay y Arnold, un matrimonio feliz que lleva más de 30 años compartiendo sus vidas. Pero lo que desde fuera parece la armonía y la estabilidad perfecta de un matrimonio adulto, se ha convertido en monotonía y tedio para ella. Kay echa en falta la chispa de la primera época, la pasión, la lujuria… y decide ponerle remedio: se apunta a una terapia sexual impartida por un famoso sexólogo en una localidad llamada Hope Springs, a la que le acompañará, no del todo convencido, su marido Arnold. 

No obstante, si actualmente estás en pareja y leyendo este post identificas fallos en tu relación no te angusties, hay muchas cuestiones que se pueden trabajar y nunca es tarde para ello por muchos años de matrimonio que lleves en estos momentos. Como ejemplo puedes ver la comedia que te hemos comentado que siempre te sacará una sonrisa sobre la cuestión.

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