¿Sufro Ansiedad?

Trastorno de Ansiedad

Todas las personas saben lo que es sentir Ansiedad. Los hormigueos en el estómago ante una cita, la tensión cuando tu jefe está enfadado, tu corazón latiendo si sientes peligro. En estos casos estos Síntomas de Ansiedad incitan a actuar y son funcionales. Nos anima a enfrentarnos a situaciones amenazadoras, nos hace estudiar para ese examen o nos mantiene alerta cuando damos un discurso. En general, estos síntomas nos ayudan a enfrentarnos a múltiples situaciones.

Pero si uno sufre de algún tipo de Trastorno de Ansiedad, esta emoción normalmente útil puede dar el resultado precisamente contrario. Evitar que nos enfrentemos a situaciones habituales y limitando así nuestra vida diaria. En estas circunstancias es preciso acudir a un especialista para descubrir su causa y superar sus síntomas.

Nuestro Tratamiento para la Ansiedad se basa en los siguientes pasos:


1. Descubrir la causa que ha provocado el inicio de los síntomas para así comprender la función de la Ansiedad.
2. Explorar los intentos de solución por parte del paciente con el objetivo de descubrir aquellos que están ayudando a incrementar o enquistar la situación.
3. Ofrecer al paciente nuevas herramientas de enfrentamiento y de gestión emocional que le permita normalizar y superar dicha situación.

Ansiedad

Tipos de Trastornos de Ansiedad

Ansiedad y preocupación excesiva (anticipación aprensiva), que se produce durante más días de los que ha estado ausente durante un mínimo de seis meses, en relación con diversos sucesos o actividades (como en la actividad laboral o escolar).

Miedo o ansiedad intensa acerca de dos (o más) de las cinco situaciones siguientes: uso del transporte público, estar en espacios abiertos, estar en sitios cerrados, hacer cola o estar en medio de una multitud o estar fuera de casa solo.

Ataques de pánico imprevistos recurrentes. Un ataque de pánico es la aparición súbita de miedo intenso o de malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante este tiempo se producen cuatro (o más) de los síntomas siguientes:Palpitaciones, Sudoración, Temblor o sacudidas, Sensación de dificultad para respirar o de asfixia, Sensación de ahogo, Dolor o molestias en el tórax, Náuseas o malestar abdominal, Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo, Escalofríos o sensación de calor, etc.

Surge cuando la persona siente miedo o ansiedad excesiva cuando debe separarse de aquellas personas por las que siente apego (padres, pareja, hermanos, etc) o cuando debe estar fuera o alejado de su propio hogar o si siente miedo excesivo y persistente o resistencia a estar solo o sin las figuras de mayor apego en casa o en otros lugares.

Miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación específica (p.ej., volar, alturas, animales, administración de una inyección, ver sangre).

Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que la persona está expuesta al posible examen por parte de otras personas. Algunos ejemplos son las interacciones sociales (p. ej., mantener una conversación, reunirse con personas extrañas), ser observado (p. ej., comiendo o bebiendo) y actuar delante de otras personas (p. ej., dar una charla)..

Fracaso constante de hablar en situaciones sociales específicas en las que existe expectativa por hablar (p. ej., en la escuela) a pesar de hacerlo en otras situaciones.

Síntomas de la Ansiedad

Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, “nudo” en el estómago, alteraciones de la alimentación, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Si la activación neurofisiológica es muy alta pueden aparecer alteraciones del sueño, la alimentación y la respuesta sexual.

Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización, temor a perder el control, recelos, sospechas, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones. En casos más extremos, temor a la muerte, a la locura, o al suicidio.

Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad corporal y el lenguaje corporal: posturas cerradas, rigidez, movimientos torpes de manos y brazos tensión de las mandíbulas, cambios en la voz, expresión facial de asombro, duda o crispación, etc.

Dificultades de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas, rumiación, pensamientos distorsionados e importunos, incremento de las dudas y la sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas desagradables, sobrevalorar pequeños detalles desfavorables, abuso de la prevención y de la sospecha, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.

Irritabilidad, ensimismamiento, dificultades para iniciar o seguir una conversación, en unos casos, y verborrea en otros, bloquearse o quedarse en blanco a la hora de preguntar o responder, dificultades para expresar las propias opiniones o hacer valer los propios derechos, temor excesivo a posibles conflictos, etc.

NOTA IMPORTANTE: No todas las personas tienen un diagnóstico claro sobre el tipo de Trastorno que sufren ni padecen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona, según su predisposición biológica y/ o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros.

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