Cuentos para Pensar

Nunca se termina de aprender a leer. Tal vez como nunca se termine de aprender a vivir.

Jose Luis Borges
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Tu eliges hacia dónde y tú decides hasta cuándo, porqué tu camino es un asunto exclusivamente tuyo…

Escritor y terapeuta argentino, Jorge Bucay es conocido por sus libros de autoayuda y superación con los que se ha convertido en uno de los autores más vendidos de España y América Latina.

En su obra 26 cuentos para pensar, nos ofrece 26 historias fruto de su propia inventiva, cuyo objetivo son crear un vínculo con el lector en el que el cuento se convierte en un lazo único con el escritor.

Bucay, ante todo, hace una apología de la solidez y la fiabilidad del sentido común. Mensajes que llegan hondo, historias vueltas a contar que siempre encuentran un anclaje en nuestros sentimientos y que nos sirven como método de reflexión sobre nosotros mismos y nuestras propias emociones.

A continuación os dejamos uno de nuestros cuentos favoritos que utilizamos en diferentes ocasiones para trabajar con nuestros pacientes en la identificación y diferenciación de dos grandes y a veces enemigas emociones:

La Tristeza y la Furia

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas…
Había una vez… un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber porqué- se baño rápidamente y mas rápidamente aun, salió del agua..
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza..
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.

Para todas las personas que quieran encontrar un momento de intimidad consigo mismas a través de la lectura y poder así ejercitar la introspección en sí mismos con estos pequeños cuentos que llevan a la reflexión y al auto-cuestionamiento.

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